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viernes, 28 de octubre de 2011

Capítulo 1. Comienza el torneo (parte 5/5)

-Un combate triple,- pensé -nos ponen a prueba desde el primer minuto.

Liberé de mis pokéball a los tres pokémon, destacando Croagunk como líder del grupo en una posición más adelantada y central. Mientras mis tres pokémon se miraban y conocían, Aurora sacó a los suyos. Una entrenadora de tipo planta tenía la ventaja del campo, pero la desventaja del tipo.

Sewaddle se ocultó entre las copas de los árboles, Pansage saltaba de árbol en árbol y Snivy correteaba ágilmente por entre la hierba.

Los árboles eran mi principal problema contra Aurora, por lo que ordené a Croagunk derribarlos usando desquite mientras que Trubbish intentaba acertar con polución al Sewaddle oculto entre las copas.

Pansage se movía de árbol en árbol mientras iban cayendo por la brusquedad de Croagunk, hasta que finalmente bajó al suelo a encarársele. Trubbish seguía lanzando bolas de lodo cuando de pronto un ciclón hojas le elevó y le hizo caer segundos después con cientos de cortes por doquier.

Snivy se escondió tras un árbol después de este ataque y Sewaddle, ahora que no tenía a Trubbish incordiándole pudo salir de su escondrijo y usar disparo demora contra Croagunk, dejándolo atrapado. Mientras Trubbish yacía inconsciente en el suelo y Croagunk trataba de liberarse inútilmente, Nidoran usó placaje contra Pansage, que se disponía a atacar al indefenso Croagunk.

Rápidamente Sewaddle y Snivy se pusieron a los lados de Pansage y se encararon todos contra Nidoran. Snivy lanzó sus cepas contra Nidoran, pero las esquivó de un salto y cayó sobre Sewaddle. Nidoran aprovechó para usar doble patada. Mientras tanto, Trubbish recuperaba la consciencia y se acercaba hacia donde se estaba disputando la pelea.

Pansage, ajeno a este hecho dio un salto hacia atrás esquivando a Nidoran, con la mala suerte de caer en los brazos de Trubbish, que lo sujetaron permitiendo a Nidoran impactar con toda su fuerza usando picotazo venenoso. Pansage cayó al suelo envenenado y antes de que pudiese hacer nada regresó a su pokéball. Mientras me estaba cebando con Pansage no estaba atento de Croagunk, situación que Snivy aprovechó para atacar y debilitarlo.

Ya sólo nos quedaban dos pokémon a cada uno. Snivy ató con sus cepas a Trubbish mientras Sewaddle hizo lo mismo con Nidoran. Sewaddle se acercó a Nidoran y usó picadura. Nidoran chilló de dolor mientras Sewaddle la mordía la cabeza, entonces Trubbish placó a Sewaddle, que al parecer había escapado de Snivy usando polución. Nidoran se liberó de la red con la que estaba atrapada y placó a Sewaddle estampándole contra un árbol.

Sewaddle volvió a su pokéball y el árbitro pitó el final del combate a mi favor.

Con satisfacción me giré hacia el público y sonreí, ¡estaba en la semifinal!
Volví con mis amigos que me sumergieron en un abrazo grupal del que no podía escapar. Cuando por fin me dejaron respirar, todos nos reímos. Estaba un paso más cerca de conseguir mi primer pokémon.

Estaba algo cansado, asique deseé suerte a Carlos aunque no se fuera a enfrentar aún y me dirigí debajo de la encina a descansar. Miré mi reloj, ya eran las 13:03. Se me había pasado el tiempo volando. Dentro de poco tendríamos que hacer una pausa para comer.
Mientras estaba tan a gusto en la sombra, apareció una persona. Su presencia me hizo abrir los ojos. “¡Diana!” Grité exaltado. “¿Qué haces aquí?”

-Menuda pregunta, te dije que vendría a verte combatir. ¿O es que lo has vuelto a olvidar?
-¿Eh? No, no. Claro no que no lo he olvidado, es solo que como no te había visto entre el público, ya pensé que no nos veríamos.
-¿¡Pero cómo no voy a venir!? Hoy es un día muy importante, hoy conseguirás tu primer pokémon.- Decía Diana sonriéndome -Además, el profesor Madrazo me ha pedido que viniera.

-Ah, ¿sí? Y ¿para qué quería que vinieras?- Pregunté nerviosamente.
-Pues no lo sé. Dice que lo sabré al acabar el torneo.- Hizo una pausa mientras rebuscaba algo en su bolso. -Por cierto, tengo algo para ti si ganas el torneo, pero antes, quería regalarte esto.- Dijo mientras extendía sus manos con un brazalete entre ellas.
-Hmm... ¿Esto qué es exactamente?- Dije con el extraño brazalete en la mano.
-Eso es un brazalete con seis enganches para pokéball. Así siempre podrás llevar a mano tus pokémon más importantes.

-¡Que chulo! Eso es más práctico que llevarlas tiradas en la mochila.- Dije mientras me ponía el brazalete en la mano derecha.
Seguidamente procedí a enganchar las tres pokéball de las que disponía al brazalete cuando de pronto Nidoran fue liberada de su habitáculo.

-¡Que monada!- Gritó de golpe. -¿Es a este a quién vas a escoger?
-Sí. De entre todos, es la mejor opción. Espero convertirla en un poderoso Nidoqueen cuanto antes.
-Pues lo tienes chungo.- Dijo mientras se reía.
-¿Qué? ¿Por qué?- Pregunté, pero la única respuesta que obtuve por su parte fueron risas.

Juntos, nos acercamos al campo de batalla en el que sólo nos dio tiempo a ver cómo Carlos hacía regresar a su pokéball un pokémon cuya silueta no pude distinguir, seguidamente de un fuerte aplauso y el mismo Carlos alzando los brazos en señal de victoria.

Salió del terreno y entré yo. Cuando nos cruzamos le dí la mano y mis felicitaciones, él me deseó suerte.

“Usad dos pokémon, pero pensad bien cuales usáis porque no están permitidos los cambios” dijo el comentarista. “Además, el pokémon que no uséis ahora será el pokémon que uséis en la final”.

Asique no sólo tengo que decidir a quién usar ahora, sino que tengo que pensar también en el siguiente combate. No tengo ni idea de a quién usar... Lo dejaré todo a la suerte.

Cogí dos pokéball al azar y las lancé al campo. De su interior salieron Croagunk y Trubbish. Los pokémon del enemigo Antonio eran Ryhorn y Geodude.

Rápidamente ordené a Trubbish lanzar sus bombas tóxicas para envenenar a los enemigos, mientras a Croagunk le ordenaba usar desquite en cuanto se acercara a ellos. Ryhorn ignoró las bombas que le estaba lanzando Trubbish y le embistió, pasándolo por encima y haciéndole volver a su pokéball.

Ryhorn seguía su trayectoria recta hacia Croagunk, que lo esquivó de un salto y cayó encima suyo, aprovechando para dar su mejor golpe en la cabeza de Ryhorn que volvió directamente a su pokéball. Ya solo quedaba Geodude, pero no se le veía en todo el campo. De pronto el suelo cedió a los pies de Croagunk, que cayó en un agujero excavado por Geodude.

Estando atrapado en el agujero, Geodude aprovechó para usar lanza rocas, ahora que no las podía esquivar, pero en lugar de eso, Croagunk las rompió y salió del agujero de un salto, se situó detrás de Geodude y le golpeó con desquite. Geodude se debilitó y el árbitro volvió a pitar a mi favor.

Estaba en la final, aún no me lo podía creer. Cuando estaba a punto de salir del ring, Diana se me abalanzó y me dio un beso desprevenido, seguidamente me abrazó y dijo que “sabía que lo lograría”.

De pronto me vi rodeado de un montón de personas felicitándome, pidiéndome consejo, etc.
Cuando conseguí salir de esa marea humana me topé con mis amigos, que me felicitaron por llegar a la final.

Mientras estábamos hablando, pude ver al fondo a Pablo, que me miraba con desprecio por haber llegado hasta el final.
Ahora tocaba apoyar a Carlos, que se iba a enfrentar a su último rival: Anne.

Cuando ya estaban los dos situados, liberaron a sus pokémon. Carlos sacó a Pidgey y Zigzagoon y Anne sacó a Throh y Sawk. Súbitamente se oyó un griterío por todo el estadio.

Carlos lo tenía algo difícil. “Si al menos hubiera usado su otro pokémon.” Coincidían en decir todos mis amigos. “¿Pero cual es su otro pokémon?” Me esforzaba en preguntar, pero siempre sin respuesta. Me limité a observar el combate en el que Anne ya estaba dominando.

Mientras Sawk se fortalecía con corpulencia, Throh estaba poniendo en apuros a Zigzagoon. Finalmente Zigzagoon cayó debilitado por su propio derribo. Ahora se enfrentaban dos luchadores contra Pidgey, Carlos lo tenía difícil, pero aún podía ganar.
Pidgey usó ataque ala contra Throh. Derrotando a Throh, ya solo faltaba Sawk, que seguía fortaleciéndose.

Pidgey usó ataque ala, pero al golpear contra Sawk, éste ni se inmutó. Anne ordenó a Sawk acabar el combate. Carlos gritó a Pidgey que volara alto para esquivar el puñetazo que se aproximaba a él. Pidgey esquivó por poco, pero Sawk era muy ágil y, en seguida trepó por un árbol y de un salto alcanzó la pequeña altura que había volado Pidgey.

Estando a la misma altura Sawk se dispuso a usar golpe karate y tirar de ese modo al pequeño Pidgey hacia el suelo, pero Pidgey se adelantó a Sawk y antes de que le golpeara creó un tornado batiendo sus alas, Sawk se elevó y no pudo golpear a Pidgey. El tornado cesó y Sawk cayó de espaldas contra el suelo, quedando inmóvil durante un breve lapso de tiempo. Tiempo que Pidgey aprovechó para lanzar su aire afilado y terminar con el combate.

Carlos quedó incrédulo de la remontada que acababa de lograr, pero cuando por fin reaccionó fue corriendo hacia la valla donde estábamos y se tiro de rodillas como si festejara una victoria de tenis.

Le tendí la mano, le ayudé a levantarse y le dije: “Enhorabuena, has combatido muy bien, ahora todo se decidirá entre nosotros”. Carlos sonriente se limitó a asentir.

Desalojaron a Carlos y Anne del campo de batalla, pues iba a ser modificado. Mientras tanto, en la gran pantalla se veía un video-resumen de los combates disputados entre Carlos y yo. Todos se pusieron de acuerdo en taparme los ojos durante los combates de Carlos para mantener el suspense hasta el final.

El nuevo campo ya estaba montado, era un campo de hierba, nada más. “Un escenario perfecto para Nidoran” pensé.
Nos tendimos la mano y cada uno se fue a su lugar correspondiente. El árbitro habló por última vez: “Esta es la final del primer torneo. Las reglas son sencillas, será un combate individual de un sólo pokémon. El que se debilite antes, pierde. ¡Que comience el combate!”

Nidoran salió de su pokéball más serio que nunca. Carlos sonrió y se dispuso a mostrar su as en la manga, arrojó su pokéball y de ella salió un Tauros. Por un momento me quedé embobado, ¡Nidoran no tiene ninguna oportunidad contra un Tauros!

Me puse a pensar cómo podía vencerlo, pero evidentemente, Carlos no me iba a dar tantas facilidades y lanzó un movimiento pisotón cuando aún estaba pensando. Nidoran quedó atrapada bajo la pezuña de Tauros, inmóvil. Sin poder hacer nada...

Tauros levantó la pezuña y antes de que Nidoran pudiera hacer nada, volvió a bajarla con la brusquedad que caracteriza a los Tauros. Nidoran estaba sufriendo bajo el peso de Tauros y no podía hacer nada por impedirlo.

Sólo un milagro podría hacer que Nidoran escapase y pudiera plantar cara a Tauros. Lo que no sabía yo en aquel entonces es que los milagros, a veces suceden....


-Fin del capítulo...-

viernes, 21 de octubre de 2011

Capítulo 1. Comienza el torneo (parte 4/5)

“El combate finalizará cuando los tres pokémon de uno de los combatientes estén demasiado débiles para continuar.”

-Muy bien, ¡Vamos allá!- Grita Carlos con mucho entusiasmo mientras envía a combatir a un Pidgey. El pokemon que Amador elige es un Ekans. 

-¡Vamos Pidgey, no le dejes moverse! ¡Usa placaje!

El Pidgey de Carlos se abalanza contra Ekans placándole y desplazándole unos centímetros. Pero Ekans resiste bien el golpe y responde mordiendo el ala de Pidgey, que comienza a agitar sus alas desesperadamente.

-¡Ya es tuyo, Ekans! ¡Atadura!- Grita Amador mientras Ekans se enrosca al rededor de Pidgey.
Carlos grita incoherencias a Pidgey intentando que éste realice algún ataque. 

-¡Usa tornado!- Por fin alcanza a decir Carlos.

Pidgey es capaz de librarse de Ekans, pero éste no se rinde y se abalanza contra el cuello de Pidgey, mordiéndolo con toda su fuerza y provocando que éste acabe regresando a su pokéball.
Carlos envía esta vez a Zigzagoon, que tras salir de su pokéball embiste a Ekans como un rayo y sin necesidad de órdenes y lo debilita.

-Vaya, se ve que querías combatir.- Dice Carlos en bajito mientras sonríe.

-¡Eso es trampa! ¡No le has dado ninguna orden!- Intenta justificar Amador. 
Pero como nadie le hace caso libera a su próximo pokémon; Skorupi.

-¡Zigzagoon enséñale tu derribo!- Zigzagoon se lanza como una bala contra el pequeño bicho, que logra esquivarlo de un salto.

-¡Usa pin misil!- Grita Amador mientras Skorupi aún está en el aire.
Una sucesión de agujas son lanzas desde las extremidades del bichito hasta aterrizar en el lomo de Zigzagoon, que aúlla de dolor.

-¡No te rindas Zigzagoon! ¡Aprovecha que no puede esquivarte para usar derribo una vez más!
Zigzagoon hace un giro de 180º y se encara a Skorupi. Se lanza como un relámpago zigzagueante contra su adversario y lo propina un golpe que hace retorcerse de dolor a ambos.
Skorupi se levanta a duras penas, pero no consigue hacer nada antes de que el láser de la pokéball lo apunte y lo obligue a entrar.

-¡Stunky!- Grita Amador desesperadamente al tiempo que lanza su última pokéball.
De su interior sale Stunky que mira desafiante a Zigzagoon.

-¡Vamos Zigzagoon, usa derribo como hasta ahora!
Zigzagoon se lanza al ataque como si su vida dependiera de ello.

-¡Esquívalo y usa...!- La frase de Amador quedó incompleta. Zigzagoon había logrado impactar a Stunky, que había sido lanzado por los aires hasta caer de costado.
La habilidad del resquicio de Stunky inflige daños a Zigzagoon, y éste cae debilitado también.

Carlos se quedó con cara de embobado mientras Zigzagoon regresaba a su pokéball y el árbitro le declaraba vencedor. “¿He ganado con un sólo pokémon?” Decía continuamente, hasta que se me acercó y me dijo:

-¡He ganado con un sólo pokémon! ¡Juanma, no tienes opción de vencerme!
Yo me limité a reír, ante lo que Carlos frunció el ceño.

-¿Qué es tan gracioso? ¡Ya has visto lo que he hecho con ese tipo, no puedes derrotarme!- Seguía gritando Carlos.

-A ver, a ver. No te enfades, ¿vale? Simplemente pensé que estabas de broma. No todas las personas son iguales, es posible que tú seas buen entrenador, pero lo más probable es que Amador fuera demasiado malo.

Carlos me miró indignado, como si no confiara en su fuerza. Se marchó algo enfadado mientras me decía: “más te vale no perder Juanma, quiero ser yo quien te derrote”.
Sabía que era fácil hacer enfadar a Carlos, ¡pero esto era exagerado!
Por supuesto, no me pensaba disculpar con él, no había hecho nada malo. Sólo tenía un pensamiento en mente, y era el de no dejarme ganar por nada ni nadie. Interrumpiendo mis pensamientos, sonó mi nombre a través de la megafonía. Era mi turno de demostrar mi poder...

Mi contrincante se llamaba Arthur y tras una reverencia mostró su primer pokémon: un Frillish azul como el mar. Yo eché mano a la pokéball de Trubbish y lo lancé al combate, esperando el primer movimiento de Arthur para saber como responder, tal y como había visto tantas veces en la televisión.

-Frillish, usa absorber.- Fue todo lo que dijo Arthur sin apenas cambiar su mirada.

-¡Llena el campo de púas tóxicas!- Grité y, al instante, todo el campo estaba plagado de pequeños pinchos venenosos, que aguardaban pacientes a ser pisados por algún pokémon descuidado.

Antes de que pudiera hacer nada más Frillish se había colocado detrás de Trubbish y mientras le agarraba con sus tentáculos comenzaba a absorberle la vida.
Trubbish estaba en apuros y a mí no se me ocurría ninguna solución, por lo que opté por devolver a Trubbish a su pokéball. Saqué a Nidoran en su lugar mientras pensaba como continuar con el combate.

-Vas a ver lo que es el miedo.- Dijo Arthur con una sonrisa macabra.- ¡Usa tinieblas!
Una bruma oscura comenzó a cubrir a Nidoran provocándola miedo e inseguridad. Entonces comenzaron las visiones que aterrorizaron por completo a Nidoran impidiéndola hacer nada.

-Tal vez esto funcione,- murmuré para mis adentros -¡Nidoran, usa atracción!- Pero debido al miedo, la sonrisa que ponía Nidoran para conquistar a Frillish era más falsa que un Metapod usando danza espada.

Sin más remedio, guardé a Nidoran en su pokéball y volví a usar a Trubbish. "Usa gas venenoso" grité justo cuando acababa de salir de su pokéball.
Una nube tóxica salió de la boca de Trubbish y rodeó a su adversario.  Frillish quedó envenenado y no pudo hacer nada por evitar el destino que ya estaba escrito. Frillish se lanzó al ataque, pero en el camino sus puntos de salud alcanzaron un nivel crítico y el dispositivo de seguridad de la pokéball de Frillish se activó, de forma que regresó a su interior.
Rápidamente acudió un administrador del torneo a recoger al pokémon envenenado.

Arthur me dirigió una mirada despectiva por lo que acababa de hacer. Son gajes del oficio, si juegas con veneno, acabas intoxicado. Mi rival lanzó su siguiente pokéball, que al abrirse mostró un Corsola. Antes de que pudiese reaccionar, se clavó una de las púas tóxicas y quedó también envenenado, el encuentro se decantaba hacia mi lado. Por un momento comencé a celebrar mi victoria pero, antes de que me pudiese dar cuenta, Corsola usó alivio para recuperar su estado normal.

Mientras yo miraba con cara de tonto la estrategia que se acababa de marcar Arthur, él aprovechó para lanzar un ataque burbuja que resultó crítico. Trubbish fue vencido y tuve que sustituirlo por Croagunk.

-¡Vamos Croagunk, dalo todo!- Grité, y para mi sorpresa y a pesar de su aspecto exterior, que dejaba mucho que desear, Croagunk era bastante rápido, y así lo demostró tras lanzar un ataque impresionar, con el que Corsola retrocedió. -¡Ahora finta!- Y rápidamente Croagunk desaparecía y aparecía al lado de Corsola, desapareciendo nuevamente tras golpear.

-¡Corsola, clavo cañón a la de ya!- Las púas salieron disparadas de los cuernos de Corsola.

-¡Recíbelo!- Y mientras las púas impactaban Croagunk se cubría con los brazos cruzados. -Y ahora termina con desquite!

Croagunk da un salto aún con los brazos cruzados, estira hacia arriba uno de sus brazos y lo lanza hacia abajo justo antes de caer, impactando en la cabeza de Corsola e incrustándole en el suelo.
 
Sólo quedaba un pokémon, que resultó ser un Shedinja, cuyo superguarda no pudo protegerlo de las púas tóxicas y cayó debilitado.

Corrí a ver a mis amigos, emocionado por mi fortuita victoria. Estaba tan emocionado que no vi a un chico hasta que choqué con él.



 
-Perdón, no te he visto...- Traté de disculparme.

-Había visto que eras torpe manejando pokémon, pero no me imaginaba que eras torpe al completo.- Dijo secamente aquel individuo. -No merecías haber ganado, aunque a decir verdad, ninguno de los dos lo merecía.

-¿Disculpa? No consiento que nadie se meta conmigo de ese modo, y menos sin conocernos ¡exijo saber quién eres!

-¿Exiges?- Se echó a reír. -Vaya, vaya. Veo que por lo menos eres gracioso.- Hizo una leve pausa. -Mi nombre es Pablo, no olvides este nombre, pues es el nombre del próximo líder mundial.

-Pfff, te das muchos humos para no haber combatido siquiera, ¿no?

-Ten cuidado, no te gustaría tenerme como enemigo.- Advirtió con brusquedad.

-Espero que nos enfrentemos pronto, así podré demostrarte lo equivocado que estás.

-No pierdas el tiempo, serás descalificado en la siguiente ronda.- Sentenció bastante seguro de no fallar. -Además, yo estoy en el grupo 3, asique no nos enfrentaremos dentro del torneo.

-Pero conozco a alguien que sí se puede enfrentar a ti y derrotarte.- Grité furioso pensando en Jorge.

-Ah, ¿sí? Ya lo veremos, tal vez me divierta un poco...- Dijo mientras esbozaba una leve sonrisa.
 
Pablo siguió caminando hacia donde iba antes de chocar y yo fui directo a hablar con Jorge. Entre la multitud se me hacía imposible encontrarle, pero finalmente lo encontré junto con Carlos, Edu y Vero, que estaban sentados a la sombra de una encina.

-¡Buenas!- Saludé a todos.

-¿Qué tal te ha ido el combate?- Dijo Vero sonriente.

-Bien, al final he ganado, aunque me han derrotado a un pokémon y casi a otro más.

Carlos me miró más relajado que en nuestra última conversación y me dijo que “menos mal que no has perdido”, como si esperase de mi que perdiera.

-Oye Jorge,- me acerqué hasta él. -Tú estás en el grupo 3, ¿cierto?- Pregunta absurda, pues ya sabía la respuesta. -Verás, es que me he encontrado con un chico bajito, de ojos marrones y pelo corto y oscuro. Llevaba una camiseta y una gorra de color azul acero y unos pantalones cortos de color gris metálico, y quiero que le ganes en el torneo.

-Eso est..- iba a decir Jorge cuando de pronto Edu le interrumpió.

-¡No! ¡Eso es imposible! ¡No puedes derrotar a Pablo tan fácilmente!

-Edu, relájate. ¿Qué ocurre?- Pregunté inquisitivo.
  
Edu estaba más nervioso de lo normal y yo quería saber a que era debido.
 
-Yo conozco a Pablo. Es el mejor entrenador que he visto nunca. Jorge no tiene ninguna posibilidad contra él.- Edu estaba asustado por la idea de que Pablo participara en el torneo, pero a la vez estaba calmado al no coincidir en el grupo. -Además...- Prosiguió, pero su voz se entrecortó.
 
-¿Además...?- Intenté hacerle seguir con la historia.
 
-¿Eh? No, nada.- Y se echó a reír nerviosamente.
Los demás preferimos no seguir preguntando y concentrarnos en el torneo. Edu miraba hacia el suelo y el ambiente se había enrarecido. Vero rompió el hielo:
 
-¿Oís eso?
 
-Yo no oigo nada- dijo Jorge confuso. -Será tu imaginación.
 
-No, no lo es- añadió Carlos aguzando el oído. -Yo también lo estoy oyendo.

Rápidamente nos levantamos todos del suelo y nos acercamos al campo de batalla.
Allí había una marea de gente aplaudiendo, vociferando directamente a nuestros oídos y haciendo la ola. Se había acabado la primera ronda del torneo 1 y los administradores mostraban en la gran pantalla los datos de los ganadores de esta primera ronda. Me puse rojo al ver mi foto y nombre, mientras mis amigos para mejorarlo me decían cosas del tipo “que bien sales en la foto”, “eres el mejor, vas a ganar” y todo tipo de frases halagadoras, pero avergonzantes.

Ya quedábamos pocos, y la suerte había deparado nuestros próximos rivales. Yo me enfrentaría a Aurora en el segundo combate y Carlos en el cuarto lucharía contra Alfredo.
Nos reunimos todos a corrillo, como si preparásemos una estrategia de fútbol y comenzamos a saltar y aullar. Cuando hubimos parado nos miramos todos con cara extraña pensando “¿a quién demonios se le ha ocurrido hacer esto y porqué?” Pero de pronto sonó la megafonía reclamándome -¿ya han terminado el combate? ¡No puede ser!- Grité algo asustado sabiendo que el vencedor era mi rival en las semifinales en caso de que yo ganara.

-No te preocupes.- Me dijeron todos sonriendo.

-Lo harás genial.- Me animó Edu.

-Llegarás a la final, seguro.- Prosiguió Vero muy convencida.

-Confiamos en ti.- Soltó Jorge.

-Juanma... Eres fuerte, no lo olvides, llegarás muy lejos.- Las palabras de Carlos parecían sinceras, me animaron mucho. Hasta que dijo: -Pero no más que yo.

Ambos nos pusimos a reír y se me fueron los nervios. Me acerqué al campo de batalla, que había cambiado respecto a la primera ronda. Si bien antes era un campo de tierra con algunas piedras, ahora era un campo de hierba con árboles. 
No estaba seguro de que el escenario fuera importante, pero no me gustaba combatir entre árboles.
El árbitro alzó las banderas llamando nuestra atención y dijo por un megáfono: “Las reglas para este combate son simples, utilizaréis los tres pokémon a la vez, cuando los tres pokémon de uno de los entrenadores no puedan continuar, el combate habrá finalizado.”

-Continuará...- 

lunes, 10 de octubre de 2011

Capítulo 1. Comienza el torneo. (Parte 3/5)

Ya estamos a 2 de Julio

Hoy es el torneo y Edu me ha levantado gritando alegremente. Es demasiado entusiasta para ser tan temprano.
Me vestí, y juntos nos dirigimos al comedor, donde ya me esperaban Carlos y Vero junto con Jorge.

-Buenos días- dije perezoso.
 
-Buenas...- me contestó una voz cansada.

 
Al parecer Vero no había hecho muy buenas migas con su nueva compañera. Nos estuvo contando el panorama.

 
-No me gusta. Las chicas así me sacan de quicio, en serio. No solo tiene valor para hablarme de elegir “algo tan típico como el fuego”,- dijo imitando la voz de su compañera -sino que ademas me viene diciendo: “si competimos, cuando te gane no te lo tomes a lo personal ¿vale?”


-Esa gente es muy de hablar. Lo que tienes que hacer para que se le bajen los humos es desgarrar a uno de sus pokémon frente a sus ojos.- Dijo Carlos como si relatara la última película de terror que había visto.
Tras unas miradas despectivas seguidas de unas risas a Carlos, nos dirigimos los 5 al comedor.

Nos pusimos a la cola de la comida. La variedad era muy grande. Yo cogí varios bollos, uno de cada sabor; chocolate, crema, mermelada.... y un buen tazón de leche.
Mi bandeja parecía de juguete al lado de la Edu, que estaba llena hasta los topes.
Vero y Jorge casi no cogieron nada y Carlos la llenó algo menos que yo. Nos dimos un banquete digno de los dioses. Ver la competición que teníamos montada Edu y yo era algo asombroso. A pesar de que su bandeja era tres veces la mía, me dio un buen repaso terminando bastante antes que yo.


-Puede que me hayas ganado comiendo, pero habrá que ver como manejas los pokémon.- Desafié a Edu, que se limitó a reír.
Cuando hubimos acabado de desayunar, nos reunimos todos los participantes frente a la entrada del hotel, dónde nos esperaba “Bruce” delante de los dos autobuses;
“Voy a explicaros las reglas, asi que escuchad con atención” -comentó a través de un micrófono- se entregarán tres pokémon del tipo inscrito a cada participante; las reglas propias de cada enfrentamiento se informarán antes del mismo, el torneo consta de tres torneos paralelos y los vencedores de cada torneo serán los que reciban su pokémon inicial. Y por último, los movimientos: terremoto, explosión, autodestrucción, perforador, frío polar, fisura y guillotina están prohibidos. Eso es todo, ahora subid a los autobuses como ayer.”
Terminado de hablar, busqué a Carlos y Edu y Carlos buscó a Jorge. Subimos los 4 al autobús y en quince minutos llegamos a donde se debían producir los enfrentamientos del torneo. Eran las once y media, por lo que aún disponíamos de media hora antes de comenzar los torneos. 

 Encima de unas mesas se encontraban nuestros nombres y tres pokéball. Los funcionarios no paraban de repetir por sus megáfonos: “¡No os amontonéis! ¡Sacad a vuestros pokémon de la zona acordonada!” Me acerqué a mi mesa, entregué mi identificación y retiré las pokéball, la suerte estaba echada. Me dispuse a inspeccionar mi equipo pokémon. 


De la primera pokéball salió un reluciente Nidoran, era de un color azul brillante, por lo que deduje que era hembra. Parecía muy juguetona y simpática, se despanzurró a mi lado para que la rascara la barriguilla. Después de hacer mimitos a Nidoran y volver a guardarla en su pokéball, proseguí inspeccionando mi equipo.
De la siguiente pokéball salió un espantoso Croagunk. Nunca me han gustado los Croagunk, pero este era especial, era más feo de lo normal.
El siguiente y último pokémon fue un Trubbish, ¡madre mía, que olor! Era un olor indescriptiblemente apestoso.

Tras observar mi equipo, me puse a pensar sobre sus características y ataques; lo tenía difícil para ganar. Tal vez hubiera sido mejor escoger un tipo más versátil como el planta o el bicho.
Me dirigí con Carlos para preguntar cuál era su equipo.


 -
Lo siento Juanma, pero como estamos en el mismo grupo del torneo no creo que sea buena idea que te enseñe mis pokémon.- Decía Carlos decaído. 

Se veía que no se había tomado a bien que tuviéramos que enfrentarnos.
Me dolía estar en el mismo grupo que Carlos, significaba que al menos uno de nosotros tendría que tirar por tierra su sueño de ser entrenador pokémon.

-Vale, lo comprendo. Vamos a ver a los demás.- Le contesté con mi mejor sonrisa.
Jorge se encontraba en el torneo número 3, mientras que Vero y Edu estaban en el 2.
Vero se negó a enseñarme sus pokémon por temor a que Edu los viera, pero Edu si que me enseñó los suyos.
Eran un Elekid, muy confiado en su fuerza, un Tynamo que revoloteaba por doquier, y un Mareep lindo y esponjoso...
El equipo de Jorge tampoco era algo sobrenatural; un Houndour con cara de malos amigos, un Sneasel ágil como un ladrón y un Murkrow que daba cierto repelús.

Teníamos hasta las 12 para pensar en nuestro equipo y compenetrarnos con él. No tenía tiempo que perder, debía tomar nota de TODO.



Vero no paraba de dar saltitos nerviosos y preguntar que hora era cada cinco segundos.
 

-¿Qué se supone que es eso?- dijo riendo escandalosamente.
 

Cerré rápidamente mi diario y solté una falsa risa.
 

-¡Esto es solo hasta que me compre una cámara de fotos!
 
Vero seguía riéndose a todo pulmón.

-Estoy muy nerviosa Juanma...- dijo sin quitarse la sonrisa de la boca mientras se secaba las lagrimas de la risa.
  
Vero es dibujante, cuando nos conocimos ni siquiera le interesaban los pokémon, pero si que la había visto dibujarlos.
Cuando me dijo que vendría al torneo conmigo y Carlos no acababa de creérmelo.
“Si pierdo volveré a la escuela de artes, y si gano podré viajar gratis. No pierdo nada.” Fue lo que me dijo. 
 

-Una artista debe conocer mundo- me dijo mientras cogía mi libreta -y sería genial poder viajar todos juntos...
 

La di un abrazo y la dije que no se preocupara, ella me deseo suerte mientras se iba donde estaba Edu.

Ya son casi las 12 y oímos como los organizadores van llamando a los combatientes.

Primero se disputará el torneo 1, que es en el que estamos Carlos y yo. Los primeros combates carecen de relevancia, hasta que llegamos al primer enfrentamiento de Carlos, contra un tal Amador....

-Continuará...-